martes, 26 de marzo de 2013

Amanecer en la Toscana

Cuando las desilusiones atacan el yo, cuando los antagonismos resuelven una relación, cuando el golpe es menos doloroso que una palabra, huir es la condición humana.
Ella no escapa a nada de lo humanamente existente, la casa de campo de la nona olvidada entre hileras de viñedos cansados, olivos recordando las épocas de gloria, enredaderas persistentes en quedarse unidas a las paredes haciendo eterna su presencia,  fue,  años atrás el refugio perfecto donde reposar el miedo, hacer de si una nueva mujer, encontrar el valor perdido y decidir el camino que la llevaría a ser conciente de cada accion emitida y recibida.
Un caserón demasiado histórico, resolutivo a la hora de ser escuchado, conocido y hasta leído en cada rincón, hicieron de la llegada casi una obligación de conocer cada anécdota, algun cuento y hasta el más minimo detalle de la vida de quienes pasaron por la "Villa de los Sueños" denominada asi por Lucca, que no tardó en hacerse presente dando la bienvenida a esa bisnieta que jamas tocó.
En la pared junto a las rejas de entrada, una madera desgastada dejaba leer en sus grietas " El tiempo no se mide, se vive" y -Ella- lo miró por encima casi sin atención con lo que no contaba era el tropiezo que se daría quedando casi estrellada contra el cartel, ¡Tienes que leerlo y pensarlo! cuando todo te lleva a un sitio es porque alli debes aprender algo, sino repites y repites hasta que por fin casi sin darte cuenta aparece lo que tanto has buscado, para -Ella- no existían príncipes, ni azules ni de otro color, se le daba bien lo de encontrar el "señor interesante" que hiciera tan intrigante su presencia  como su ausencia.
Los años la tenían atrapada en tela de arañas de historias eternas, de cuentos de hombres inexistentes,  relaciones enfermizas, de mentiras y promesas incumplidas, de una vida sin sentir más de lo que su corazón palpitaba, sin dejar de creer en mirar a los ojos y una seguridad admirable que aún podía cambiar algo.
Una escultura a medio terminar, y un rápido giro del tiempo -Ella- recibe a su soledad con la mochila del pasado cargada de dolores, tristezas y golpes de un recorrido torcido, sin salidas aparentes y... a veces los giros son bruscos y necesarios para entender que cuando ubicas el punto final no tienes que agregar dos puntos más, tienes que terminar, cerrar, dejar ir o irte y así lo hizo después de varios intentos fallidos, éste era el acertado, el lugar, encontrarse  fue su sorpresa, cuando un amanecer más la atrapó entre rayos de  luz, cuando pudo leer en el aire, cuando flotó por su imaginación, cuando en un despiste de la razón un puente la conectó al camino, sin mapas, la Villa de los sueños, que la hizo alejarse de todo, la unió a su todo.
Siete años han pasado de que Ella conectó con su nuevo camino,  heridas cicatrizadas, viendo a ciegas, sintiendo sin razones, sin esquinas, sin nada más que la certeza,  que todo és,  cuando tiene que ser.

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