lunes, 22 de abril de 2013

Cuando nacemos

Es casi un clásico que cuando está por llegar la fecha de nuestro nacimiento, hagamos minis balances, algo parecido a la noche vieja, pero esta vez es más personal, en silencio, sin demasiada euforia, ya que sabemos que nos queda mucho por re-hacer y depende de como lo miremos será un año más o un año menos, y estos minis balances aparecen sin buscarlos, están ahí como las alarmas, para sonar en el justo instante en que debemos despertar.
Este año he estado esperando, algo parecido a adelantarme a la alarma, y sin embargo no vinieron, faltaron a la cita mis balances, no los busqué, dejé llegar el día sin presiones, muy dentro mío sabía que era lo que faltaba, y supongo que mi plena conciencia de lo hecho, y lo pendiente no le dieron lugar a estar en mi día, si mi día, es el único que reconozco como fecha especial, porque elegí darme hueco en este mundo un día, "este" , al principio con algún que otro objetivo concreto, por ejemplo que mi padre tuviera a quien llamar manzanita, y luego india, para mi madre, saber que su nariz, sus dientes, y su fuerza llegarían mas lejos que su propia existencia y para mi abuela la oportunidad de quedar inmortalizada su vida en mis letras.
Para todos inicialmente cumplí sus objetivos, con el tiempo comencé con los mios, y este camino es en que ando, sintiéndome especial ese, mi día, que por primera vez no hubo balances, señales que puedo ir descubriendo, esta nueva etapa será a ciegas, un recorrido de sorpresas y sensaciones, es hora de sentir lo pensado,  ¡Alli voy!

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