sábado, 15 de diciembre de 2012

Mis instantes, mis puertas y ... yo

Cuando sincronizo mis emociones con quien hablo, salen estos escritos, este sentir sin rastro, este aire de libertad plena...
Ayer comentaba con una amiga mi ansiedad de terminar un libro por lo interesante, por lo profundo y porque mi identificación era casi perfectamente encajable en cada frase escrita, es que... amo ese escritor, lo confieso, el libro en cuestión es: "Si tu me dices ven lo dejo todo... pero dime ven" Albert Espinosa.
Y... ahora estoy en una oficina de correos, bueno en la acera de enfrente bebiendo un café y cerrando un sobre con mi libro para enviarlo: al más allá!!! pero resulta que me descubro también cerrando una puerta, una puerta que estos días me ha traído de cabeza, una puerta que se abrió por una ventana, irónico pero cierto, la misma puerta que me ha reafirmado que voy bien, que no estoy haciéndolo tan mal, esa puerta que no debió abrirse porque venía llena de promesas, todas producto de la novedad, incapaces de llegar a la realidad, creadas desde la necesidad y completamente desparramadas por una red demasiado gigante para encontrarse los extremos, esa puerta que trajo nubes, lluvias, alguna que otra piedra lanzada desde el vacío y no por casualidad la misma que en un instante único pareció mágica, esa que hoy se cierra pero no de un portazo con rabia, todo lo contrario, con la misma suavidad que presiono el sobre, con la certeza que no necesita llaves, ni cerrojos porque nada puede darle vida nuevamente.
Es una ex-puerta mas de tantas que he cerrado, las otras me han costado mucho mas, lo confieso, ésta es sin dolor, sin resentimientos, menos sin culpa, al haber sido tan intangible su cierre es natural.
En el mismo instante que la goma se adhiere al papel del sobre ella se cierra... me retiro de su aire de confort para buscar otra que me traiga aires de magia, brisas de realidad, rayos de instantes, pero no únicos, instantes eternos.
Mi guardia no  existe, las barreras derribadas y las estructuras deficientes tienen la imperiosa gana de salir a buscar, de encontrarse de repente con lo inesperado, será allí donde una nueva puerta me dé la bienvenida.

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