miércoles, 4 de marzo de 2015

Mi lugar: el mundo

Los inmigrantes cuando nos instalamos en en algún lugar del mundo somos afortunados, hemos emprendido el viaje del desapego afectivo por alguna necesidad o tan solo por la increíble experiencia de vivir en lo incierto, pero el desapego ha comenzado su andar vamos descubriendo caras, miradas, formas de llamar las cosas, horarios para otras vamos de la mano con la inseguridad ante todo, ese vacío que te hace sentir solo ante el mundo, como el mejor de los náufrago y el peor sobreviviente, somos esa especie a la que miran de re-ojo por todo sitio, que poco escuchan que menos entienden a los que ser forasteros ya es algo. Etiquetas, nombres, prejuicios, todo en la bolsa con la denominación de origen: inmigrante.
Y aunque sea curioso le daré la vuelta a esta visión, sí, lo haré desde las ventajas con las que se cuenta cuando se es de fuera, primero: fuera de? cuando miro me veo como humano.
Una de las más fuertes ventajas, que no vemos ni siquiera por asomo, es que se puede tener un acabado enfoque del lugar ya sea en general como en lo particular, se puede conocer todo al detalle de la gente nativa y quienes te dan la clave de cómo funcionan como sociedad son los abuelos/as y los niños, vale decir que cuando descubres cómo se mueven por el mundo puedes adaptarte, eres capaz de empatizar y tienes todo para acercarte, mientras que ellos solo te conocen a ti, sufren la limitación de saber de tu etnia solo por ti, no pueden valorar como actúas en  tu sociedad natal y es allí donde la responsabilidad de duplica, es donde el deber de lo aprendido comienza a moverse.
No todo es cuestión de actitud, de sentido común, la mayor parte de la adaptación es la aceptación en el intercambio cultural y me parece que el miedo de ambos lados a lo "desconocido"nos vulnera.
El desapego se refuerza en la tabla de los recuerdos, el "quienes somos" lo construimos cada día, vengas de donde vengas y vivas donde vivas, es algo muy intimo que toma colores cálidos cuando se esta en casa y se tiñe de los fríos azules cuando comienzas hacer tu viaje, ser inmigrante mas allá de las circunstancias, es una elección y una vez emprendido el camino no hay vuelta atrás siempre te sentirás parte del todo llamado mundo.

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