martes, 27 de noviembre de 2012

Todo en lo que creemos lo hemos elegido, todo lo que somos lo hemos decidido. Louise Hay



Esto lo publique ayer por una de las redes donde paseo, después de un fin de semana intenso en la búsqueda de mis porqué, de mis dudas, en un reciclaje de sueños, mientras los miedos y la culpa susurraban en mis oídos diciéndome: ten cuidado eso es peligroso te hará daño quedaras desprotegida no vengas a pedirnos que te arropemos si te metes allí, susurros que ni siquiera pasaron la línea del medio oído hacia mis acciones.
Estoy segura que a muchos lo que escribiré les sonará conocido, la cuestión es que todos pasamos por estos aros, tarde o temprano debemos hacer el cambio hacia crearnos, hacia eso desconocido llamado nosotros del que huimos constantemente por diversas razones, entre las más conocidas: no tengo tiempo para estas cosas, debo centrar mi atención en conseguir…

Y sin embargo hoy he decidido dejar rodar… si dejar rodar:

Mi destino, el que al resistirme lleva años creando señales, carteles, gritos y hasta reincidencias para que aprenda a entenderte desde mis afectos, pensar me que dijiste: el destino es lo que hacés.

Voy a rodar en mis creencias, esas que por ser un poco diferente permiten que los bichos lleguen hasta mí, será porque siempre me dijiste que era el ángel de la guarda, y me lo creí.

Rodare por las calles de la incertidumbre, el no saber lo que encontraré me tendrá expectante a vivir, a no perderme en lo que me dijiste “eso es pavadas de locos”, vos lo eras y yo te seguí.

Rodare como la tierra pero en sentido contrario, los desafíos y mis kilos lo permiten, cuesta abajo será más fácil, las dietas no funcionan cuando se sienten solas-decías-.

Buscare en el espejo cuánto me quiero para entender porqué te amo, no puedo quererme menos de lo que te quiero.

Paseare por mi ego, lo retaré a enfadarse, así podré mirarte como persona y no como producto de mis expectativas, “Cuando nos veamos todo cambiará”- decías - sólo que no hizo falta el detalle de vernos, nos alcanzó y nos pasó por encima el tiempo y las indecisiones.

Rodare por las llamadas telefónicas, llamaré a todas aquellas personas que hace tiempo no les digo cuánto hicieron por mi y cuánto los quiero, ¡tienen que saberlo! Porque tú me decías: si no me dices “te quiero” me cuesta sentirte aunque vos tardaste años en decírmelo.

La permisividad tampoco se salvará, observaré, absorberé cada gota de energía de quien pase por mi lado, mi vida social comienza hoy la tuya quedó encarcelada a mis horas disponibles.

Rodaré la ridiculez, ésta costará un poco, me enseñaste a guardar las formas, a que la imagen lo es todo para conseguir lo que quieres, sabes qué? Quiero la ridiculez, quiero la espontaneidad es el respeto que me debo a ser lo que quiero y no lo que me conviene. ¡Estés o no de acuerdo!

Volveré al camino con rocas, vos me desviaste al de “sin problemas” aún no supero algunas deudas, sino las quito y ando por mi camino no aprenderé tampoco saldaré cuentas y vos sabés que amo aprender cada día y no me gusta tener cosas pendientes.

Buscaré en las tiendas del barrio la venta de asombro, tus sorpresas ya no estarán presentes y te gustaba mi cara perpleja ante el desconcierto de tus excentricidades.

Rodaré también por la incredulidad, la desconfianza es tu fuerte y yo fui la primera en superar el examen, no sirvió de mucho, sabes por qué? Porque no me has creído y tampoco me escuchaste.

Me iré a pasar frío, sin defensas en mi cuerpo, sino siento algo no recordaré que estoy de pie.
He decidido rodar, dejarme llevar por mí… he decidido vivir.

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