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lunes, 16 de diciembre de 2013

Ser socio de esta sociedad te puede matar

Tanto poder tenemos que necesitan ejercer un tipo de control de correos electrónicos, publicaciones en las redes sociales,  nuestras ideas en blogs.   
Esta gente(los que supervisan lo que hacemos) supongo yo deben estar acoj... ya que el descontento universal es escandaloso y que nos bloqueen algunas publicaciones no significa que dejemos de pensar y de actuar frente a tanto atropello, esto ha llegado a limites y digo literalmente limites de no permitir más que se nos quite la dignidad, que nos interpongan fronteras, que nos faciliten accesos a la tecnología para luego mantener información por donde  dominar, hace unos días  leí  que se nos vendría una avalancha de publicidad donde el objetivo principal es: hacernos sentir responsables de todo lo que nos pasa y observando ¡Es así! se nos viene una ola de mensajes donde los culpables de no salir de la crisis somos nosotros mismos, que nuestra autoestima esta deteriorada y debemos hacernos cargo y si bien los cambios deben ser desde el interior  también es cierto que por más predisposición, paciencia, actos de solidaridad, actitud positiva, seguir nuestros sueños y más, muchas personas no tienen trabajo, muchas más comen solo gracias a una bolsa de mercadería, otras tantas viven en las calles, millones de jóvenes no tienen presente, tenemos abuelos que no pueden comprar sus medicinas, pagar los servicios "públicos" que no son tales es casi imposible  y en medio de una ciudad vivir si luz, sin agua y gas se nos complica cada día más.
En medio del caos nacen nuevas formas de vivir, se encuentran diferentes caminos y tenemos la opción de re-escribir la historia, sé que somos capaces muy a pesar de estos señores que creen que tienen el poder, que nos controlan, que nos (a su parecer) dominan y lo sé porque por lógica numérica somos más, estamos mejor preparados para sobrevivir, tenemos conocimiento (aunque ellos no lo crean), estamos más unidos desde un sitio que ellos desconocen:sentido común, vemos desde fuera como se nos manipula y también los que se dejan manipular, somos más porque cuando tomamos conciencia que cada encuentro es un espejo de nosotros actuamos en consecuencia, porque cada docente frente a sus alumnos se considera uno más de la clase,un guia y no un diseñador de mentes, somos más porque creemos en los cambios y hasta porque la palabra "humanos" nos suena familiar.
La realidad no debe modificar con las urgencias de mutación de sociedad nuestro libre albedrío, nuestra decisión firme de dar a cada instante la mejor versión de nosotros, demostrando una vez más que subiendo la voz no se mejora el argumento, somos más y tenemos propuestas para estos señores que creen que todo quedará como ellos lo diseñan.

jueves, 31 de octubre de 2013

Respeto y oportunidad

Existen dos tipos de actuación con respecto a los cambios, que tiene que ver con nuestros actos, por un lado está lo particular que es cada acción que emitimos en nuestro circulo social, es, esa pequeña porción de personas con las cuales nos cruzamos, convivimos y la general que va con el añadido de lo "no lo conozco" dando la sensación que sino lo he tenido cerca es como que resbalan alguno valores.
Entre estos dos tipos de caminar por el mundo existe un denominador común: el respeto, ese señor que tiene un aspecto indigente, que baja la mirada cuando cualquiera de nosotros lo ignora y la sacude de lado a lado como diciendo: Ay, si supieras todo lo que te pierdes ignorándome, y es que a este señor lo acompaña a todo sitio su compañera de vida la señora oportunidad aquella que va con un pañuelo en la cabeza, muy tímida ella, esperando que alguno de nosotros la veamos, los dos danzan por las calles tan unidos como la necesidad de comunicar lo que hacemos, lo que sentimos, quien nos hizo daño y en los mejores de los casos hasta la hora que nos levantamos en las redes sociales, ese sitio mágico donde millones de personas saben de nosotros al instante, ellos también están por aquí, ellos  observan también lo que nos perdemos cuando los ignoramos. 
En las redes el respeto se pierde cuando "cuelgo" algún pensamiento no mío y me lo apropio para ganar la partida entre el ego y la humildad, somos inmensamente adictos a los "me gusta" al retwittear y otras tantas formas de afirmar que somos los mejores (menos mal que son minoría), es allí donde la señora oportunidad nos da un toque, pero no de suerte sino de pérdida y es que cuando, por ejemplo no señalamos quien dijo tal frase, o a qué película pertenece el diálogo que nos identifica, esta señora nos da la espalda porque ella se apega a nosotros cuando expandimos lo que sabemos, lo que leemos, aquellas palabras que pueden hacerle bien a quienes nos leen y damos la fuente de la información.
La humildad es una actitud, un forma de vida, no se compra (lamentablemente para algunos)  ni se gana, es una condición innata que de faltar podemos trabajar y re-pensar nuestros actos.

sábado, 6 de abril de 2013

En silencio

Ayer fue un día particularmente basado en el silencio, horas y mas horas sin emitir sonido alguno, sin teléfono móvil, solo recibí dos llamadas al fijo, y ninguna publicación en las redes, mis sitios ayer quedaron en silencio, necesitaba este espacio sin monitor, ni libreta, ni tan siquiera música, solo necesitaba ver caer la lluvia, que se hizo esperar, pero tenía la obsesión de querer que lloviese, yo no quería llorar, y alguien tenia que hacerlo por mi, que mejor que el universo para que mi barrio supiera que yo no quería llorar, mi única compañía fue un insistente escalofrío por mi espalda que  renegaba con la suma de abrigos en mis intentos de acallar sus gritos.
Ayer fue ese día que me regale para verme cara a cara con mis listas de sueños, con esa imaginación que no descansa, y con las facturas de la vida, son pocas desde mi conciencia, aunque supongo que debo tener alguna que se me escapó, lo que más gusto me dio fue reafirmar que sé porque estoy en este mundo, y que a pesar de las fechas de caducidad que me dieron tiempo atrás, algo más tengo para dar, que superar baches en el camino es parte del  recorrido, y que a pesar de todos mis errores, que han sido muchos, y la lista sigue, tengo la suficiente cara para pedir perdón, porque así lo siento.
El día terminó con risas y esas lindas charlas que tengo con mi hijo, los balances del día nos encontraron recibiendo el sábado, unas horas de sueño y aquí estoy disfrutando de un sol tímido que pega en mi ventana invitándome al recorrido diario con mi perra, hoy es diferente, cambiaremos de zona, el día invita!

lunes, 4 de junio de 2012

Encontrándonos...


Si sabes cómo hacerlo… hazlo.
Esta frase me salió de un mensaje de las redes, y hoy es un día en que me gustaría contarles lo que me hizo sentir.
Muchas veces aún intentándolo desistimos, es en el mismo momento que dejo de creerme capaz y abandono, es cuando mi entusiasmo se convierte en rutina, cuando aparco las ganas para librarme a lo que surja, cuando dejo que me consuma lo fácil, tiro la toalla dando como ganador al fracaso.
Esto sucede cuando mi conciencia dormita, se toma una siesta y lo permite, y la lógica realidad sale a construirme el presente, aprovechando el espacio vacio, lo llena de dudas, preguntas y hasta de oscuras sombras del pasado, adentrándome a lo sufrido,  entiendo que esto nos termina pasando a todos por algunos momentos de nuestras vidas, algunos se dejan arrastrar y otros lo tomamos como un descanso asumible de nuestros sueños, en cuanto pasa nos reciclamos, avanzamos, nos entendemos como docentes de vida.
Hace un tiempo atrás suponía que la gran variedad de formas de avanzar nos conducían hacia el mismo lugar, con los años me doy cuenta que no, solo quien nos conduce al crecimiento es la carretera del sentido común, ese señor tan nombrado y tan poco utilizado.
Mientras retomo mis trozos de este descanso, siento la inmensa presión de llegar a él, ese que me hace vibrar con una sola palabra, ese mismo que hace un tiempo atrás me dejó tirada, el mismo que un día decidió que nos quedaban treinta y nueve años para estar juntos, el que me cuidó cuando más sola estuve, el que no dejó un solo instante  en mis presentes infinitos, llenos de momentos felices, encuentros inauditos, tardes de amigos, citas a ciegas,  incertidumbres, angustias, desolaciones, el que un día de otoño se presentó ante mi diciendo “te quiero”, ese mismo que tiene un nombre tan corto que casi ni lo nombro, solo pensarlo está aquí: “YO”.

miércoles, 2 de mayo de 2012

La realidad...

La realidad se negocia… el presente no se sortea. ¿Por qué? Simple, porque cuando deambulas por las calles y te encuentras más de una persona durmiendo entre cartones, un perro flaco y sucio a su lado, es cuando tienes que comenzar a plantearte que no está tan lejos de tu realidad, que puedes ser negociado y depositado en la misma acera, y porque cuando esto te ocurra entenderás que tu presente no tienes que rifarlo a la suerte, será en ese momento que comiences a comprender el significado de sobre-vivir, ante las caras de una ciudad muy apurada por buscar el “dinero” que le servirá para calmar sus ansias, “eso mismo” que hacías tú antes que en la negociación quedaras fuera de juego. ¿Miramos cada día mientras llegamos… a algún lado? Puede que sí, puede que no, cualquiera de las respuestas te llevarían a pensar, no tienes tiempo para eso ahora, que se ocupe otro, sigues y te resguardas en tu lástima, si no me cuido yo nadie más lo hará, el otro que aprenda, que se busque la vida como pueda, todos tenemos problemas, no puedo hacer nada por nadie, llegas tarde a… ¿tu rutina? ¿Tu vida? ¿Tu fracaso? ¿Tu éxito? ¿Tu etiqueta?... ¿A dónde llegas? Pregúntatelo cada mañana e intenta encontrar una respuesta.

domingo, 29 de enero de 2012

¿Quién nos escucha?

Una ciudad, cuatro millones de personas, cientos y cientos de coches, un hombre cansado de una vida sin afectos, viviendo en familia ficticia, un hijo real, y… ¿cuándo descubres que una vida así, es normal? Cuando miras a tu alrededor y te encuentras con hombres igual que tu volviendo del trabajo con el peso de lo que vendrá, cuando en medio de un atasco a las 20 hs, ya no te preocupa, sino que te da tiempo para pensar y cuando menos lo esperas tus compañeros circunstanciales de carretera hacen lo mismo que tu, se dejan llevar por el tiempo detenido, cuando sales a dejar la basura y no eres el único, cuando la correa de un perro tira hacia un parque y encuentras mas correas perros y hombres descontentos, cuando los sábados entras al supermercado y te reflejas en otras caras, cuando al pasar por el baño antes de acostarte miras al otro yo, cuando ese te dice: está todo mal, y no lo crees, cuando recuerdas y ni siquiera puedes sonreír, cuando miras a quien hace tiempo atrás decidiste fuera tu compañera de viaje y ni siquiera recibes su mirada, mucho menos un abrazo, ni hablar de besos y caricias, cuando ves en su cara que ha borrado la sonrisa, al menos cuando está a tu lado, y es entonces que te conformas y te auto convences de que eso es vivir, hasta que de repente te encuentras a un jodido tío que esta sonriendo en plena calle con su chica, y eso si que jode, porque es el entender que en realidad no estás viviendo, estas pasando por lo que se llama personas en una ciudad y sólo eso! Mientras te envuelves en que todo está arreglado por tus días, en alguna calle con agenda, documentos, prisas por conseguir objetivos perdidos, un pasado con fantasmas un presente con demasiados altibajos, conectada al mundo tecnológico enfermizamente tuitera, intentando darse a conocer por el circulo de la escritura, locamente enamorada de su vida, así, tal y cual transcurre, capaz de hacer detener a cualquiera para regalarle una sonrisa, ella danza al compas del tiempo que toca vivir, con la única preocupación que a su hijo no le falte nada, lo demás… lo demás ya vendrá. Ella busca, no deja huecos sin intentar entrar, cada mañana el desafío es conseguir un lugar en la ciudad, ese lugar que la posicione en una persona laboralmente activa, y aunque no lo logre jamás dejará de sonreír, es su mejor arma, lo sabe, y con ella llegara al final, y aunque sus finales son cada día, espera el amanecer para recomenzar junto con la labor del sol, calentar el costado que toca al planeta, no piensa mucho en mañana, lo adquirido hoy tiene el valor de eterno, y aunque nadie lo note, sus pasos por las calles son firmes y seguros, sabe dónde está, tiene claro que no es fácil cada día, pero desafía las fuerzas de la gravedad sin caricias, ni besos, ni miradas cómplices, igual que tú, pero ella tiene muy claro que esto no es normal, y es por ello que busca incansablemente “ese” que la mantenga soñando por el resto del viaje. Cuando el destino juega a los escondites, es cuando las redes sociales pueden hacer que suceda lo que está pasando, tú con una vida armada, entras para desconectar y lo que haces es conectar, con ella, si, a quien los estructurados, como llama a los casados, no le van, contigo ha salido de la pagina y te ha mostrado su lado intimo, su chat, ese que utiliza para trabajar en red. Poco saben de cada uno, pero los minutos se llenan de información, que hacen que alguna que otra palabra se cruce del carril del: somos conocidos de chat, punto. Los perdones, el querer borrar cuando has pinchado enviar quedan en un “maktub” y ya nada puede solucionarlo, las explicaciones que no aclaran sino que oscurecen, y los pensamientos individuales que les juegan malas pasadas terminan siendo el denominador común entre ustedes, un ustedes que los días han convertido en citas ciegas, sordas y mudas cómplices de una conversación que se torna cínica pero honesta, algo que ninguno de los dos necesita aceptar dadas las condiciones en las que transcurren sus vidas verdad? Y… mientras un calentador pierde agua a la espera de un técnico responsable, una calefacción que necesita vigilancia permanente, un lavavajillas que decidió unirse al club de electrodomésticos rotos, todo incluido en un cuadrado ínfimo de una ciudad, que ella, tapada hasta las narices camina en busca de lo suyo. Las coincidencias ocurren cuando se distrae el destino, es cuando ves que hay mas ellas por la calle pero en silencio pretendes llegar a la rubia, sigilosamente, sin que lo perciba, como el niño que come chuches a escondidas, el temor a ser descubierto lo hace fascinante, jugando a estrellarte, la imaginación hace que la pienses en mil formas diferentes, pero en ningún caso en el contexto del rechazo, lo sabes, está contigo y no quieres develar su secreto, ella te da lo que quiere y de momento eso te basta, y mientras pasa por tu puerta el nuevo técnico salvador de casas, le sonríes recordando que si deja todo en condiciones le darás un abrazo de oso, ese que necesitas tú, y el beso de agradecimiento, ese que tanto anhelas de ella. Sin que ninguno de los dos se lo proponga, sus mentes están conectadas por segundos de inconsciencia, instantes de locura y porque no de magia, jamás se dirán que mientras viven se piensan, eso queda en la caja de cosas no dichas, el día transcurre esperando los momentos de conexión será el momento de dormir los pensamientos y comenzar la ficción de amistad que los dos se han creído, y que tan bien les sale, y así la tarde transcurrirá en llenar los espacios de información que cumple la doble función de: conocerse y disfrutar de un tiempo que los dos han pactado hace unos días en estar frente al ordenador, la rutina pasa al segundo plano y en cuanto a la imaginación… es la reina del chat!!! Podemos tener un pequeño desliz en nuestras vidas y hacer como que no pasó. Defino desliz como situación poco apropiada por las condiciones en las que una decide pasarlo bien a pesar de los efectos colaterales, efectos que a la larga terminan siendo una culpa mas a tu lista de culpabilidades esas que caminan al costado de nuestras vidas para hacernos ver que cometemos errores, algunos irreparables esos que cuando los recuerdas vuelven abrir la herida, otros los menos dañinos con los que lidias cada día para hacerles saber que son pequeños y que si bien puedes ponerles parches, no dejan de estar. Eso es un desliz, esas cosas que haces sin pensar y cuando está hecho no hay vuelta atrás, solo puedes seguir, y decirte que no volverá a ocurrir, y el caracol comienza su recorrido, deslizamos a cada momento y nos convertimos en humanos en cada error si somos capaces de aprender, solo así, es que crecemos, pero decirnos que no pasó, es como engañarnos, es creer que somos perfectos, es allí donde entra en acción el ego, ese señor que espera todo de ti, el que hace que cada acto de tu vida sea solo para tu satisfacción, sin importar el resto, lo ensambla el primo hermano: don orgullo, aportando su capacidad de enfriar todo en menos de lo que lo esperas, y la copa del brindis la trae la señorita soledad, ella con su elegancia nos envuelve en su cálido regazo. En eso nos convertimos en nosotros, y únicamente nosotros, utilizando a los que nos rodean en la medida que los necesitemos, de acuerdo a lo que busquemos en determinado momento, y así danzamos por el mundo, sin más.

viernes, 20 de enero de 2012

La red

Una ciudad, cuatro millones de personas, cientos y cientos de coches, un hombre cansado de una vida sin afectos, viviendo en familia ficticia, un hijo real, y… ¿cuándo descubres que una vida así, es normal? Cuando miras a tu alrededor y te encuentras con hombres igual que tu volviendo del trabajo con el peso de lo que vendrá, cuando en medio de un atasco a las 20 hs, ya no te preocupa, sino que te da tiempo para pensar y cuando menos lo esperas tus compañeros circunstanciales de carretera hacen lo mismo que tu, se dejan llevar por el tiempo detenido, cuando sales a dejar la basura y no eres el único, cuando la correa de un perro tira hacia un parque y encuentras mas correas perros y hombres descontentos, cuando los sábados entras al supermercado y te reflejas en otras caras, cuando al pasar por el baño antes de acostarte miras al otro yo, cuando ese te dice: está todo mal, y no lo crees, cuando recuerdas y ni siquiera puedes sonreír, cuando miras a quien hace tiempo atrás decidiste fuera tu compañera de viaje y ni siquiera recibes su mirada, mucho menos un abrazo, ni hablar de besos y caricias, cuando ves en su cara que ha borrado la sonrisa, al menos cuando está a tu lado, y es entonces que te conformas y te auto convences de que eso es vivir, hasta que de repente te encuentras a un jodido tío que esta sonriendo en plena calle con su chica, y eso si que jode, porque es el entender que en realidad no estás viviendo, estas pasando por lo que se llama personas en una ciudad y sólo eso! Mientras te envuelves en que todo está arreglado por tus días, en alguna calle con agenda, documentos, prisas por conseguir objetivos perdidos, un pasado con fantasmas, un presente con demasiados altibajos, conectada al mundo tecnológico enfermizamente tuitera, intentando darse a conocer por el circulo de la escritura, locamente enamorada de su vida, así, tal y cual transcurre, capaz de hacer detener a cualquiera para regalarle una sonrisa, ella danza al compas del tiempo que toca vivir, con la única preocupación que a su hijo no le falte nada, lo demás… lo demás ya vendrá. Ella busca, no deja huecos sin intentar entrar, cada mañana el desafío es conseguir un lugar en la ciudad, ese lugar que la posicione en una persona laboralmente activa, y aunque no lo logre jamás dejará de sonreír, es su mejor arma, lo sabe, y con ella llegara al final, y aunque sus finales son cada día, espera el amanecer para recomenzar junto con la labor del sol, calentar el costado que toca al planeta, no piensa mucho en mañana, lo adquirido hoy tiene el valor de eterno, y aunque nadie lo note, sus pasos por las calles son firmes y seguros, sabe dónde está, tiene claro que no es fácil cada día, pero desafía las fuerzas de la gravedad sin caricias, ni besos, ni miradas cómplices, igual que tú, pero ella tiene muy claro que esto no es normal, y es por ello que busca incansablemente “ese” que la mantenga soñando por el resto del viaje. Cuando el destino juega a los escondites, es cuando las redes sociales pueden hacer que suceda lo que está pasando, tú con una vida armada, entras para desconectar y lo que haces es conectar, con ella, si, a quien los estructurados, como llama a los casados, no le van, contigo ha salido de la pagina y te ha mostrado su lado intimo, su chat, ese que utiliza para trabajar en red. Poco saben de cada uno, pero los minutos se llenan de información, que hacen que alguna que otra palabra se cruce del carril del: somos conocidos de chat, punto. Los perdones, el querer borrar cuando has pinchado enviar quedan en un “maktub” y ya nada puede solucionarlo, las explicaciones que no aclaran sino que oscurecen, y los pensamientos individuales que les juegan malas pasadas terminan siendo el denominador común entre ustedes, un ustedes que los días han convertido en citas ciegas, sordas y mudas cómplices de una conversación que se torna cínica pero honesta, algo que ninguno de los dos necesita aceptar dadas las condiciones en las que transcurren sus vidas verdad? Y… mientras un calentador pierde agua a la espera de un técnico responsable, una calefacción que necesita vigilancia permanente, un lavavajillas que decidió unirse al club de electrodomésticos rotos, todo incluido en un cuadrado ínfimo de una ciudad, que ella, tapada hasta las narices camina en busca de lo suyo. Las coincidencias ocurren cuando se distrae el destino, es cuando ves que hay mas ellas por la calle pero en silencio pretendes llegar a la rubia, sigilosamente, sin que lo perciba, como el niño que come chuches a escondidas, el temor a ser descubierto lo hace fascinante, jugando a estrellarte, la imaginación hace que la pienses en mil formas diferentes, pero en ningún caso en el contexto del rechazo, lo sabes, está contigo y no quieres develar su secreto, ella te da lo que quiere y de momento eso te basta, y mientras pasa por tu puerta el nuevo técnico salvador de casas, le sonríes recordando que si deja todo en condiciones le darás un abrazo de oso, ese que necesitas tú, y el beso de agradecimiento, ese que tanto anhelas de ella. Sin que ninguno de los dos se lo proponga, sus mentes están conectadas por segundos de inconsciencia, instantes de locura y porque no de magia, jamás se dirán que mientras viven se piensan, eso queda en la caja de cosas no dichas, el día transcurre esperando los momentos de conexión será el momento de dormir los pensamientos y comenzar la ficción de amistad que los dos se han creído, y que tan bien les sale, y así la tarde transcurrirá en llenar los espacios de información que cumple la doble función de: conocerse y disfrutar de un tiempo que los dos han pactado hace unos días en estar frente al ordenador, la rutina pasa al segundo plano y en cuanto a la imaginación… es la reina del chat!!!

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